Ana María Mesa, la mujer detrás de campaña #ComoHombres – Otras Ciudades – Colombia

[ad_1]

Ana María Mesa, periodista y docente universitaria, desató, con un tuit, más de 43.000 respuestas que muestran cómo con frases se ha acentuado el machismo en la cotidianidad.

“Si usted no sabe lavar y planchar no sirve como hombre”.

“Dile a tu esposo que deje de trabajar para que cuide a los niños, no te vas a poner a hacer cosas de hombres”.

“Contratemos a una mujer, no vaya a ser que a este tipo le dé por ponerse sentimental y nos meta en problemas”.

“Mejor que sea un secretario, por plata siempre abren las piernas”.

Como estas frases han llegado más de 43.000 tuits que apoyan la iniciativa personal que tuvo la periodista manizaleña Ana María Mesa cuando decidió empezar a cambiar de género los mensajes que, casi a diario, recibe una mujer en Colombia.

(Le puede interesar: ‘Espero con este premio llegar a las 134 cárceles del país’)

¿Y si eso fuera dirigido para un hombre? , esa fue la pregunta que le dio vida a #ComoHombres, un hashtag que ha servido para agrupar el mensaje de hombres y mujeres que piensan como ella y que encontraron en Twitter un escenario para la crítica. 

¿Cómo empezó a darse esta oleada de mensajes que se volvieron tendencia?

Surgió después de ver un mensaje de un señor que hacía referencia a la decisión que tomó la Corte Constitucional de no anular las posibilidades sobre el aborto. Él escribió: “Las mujeres usan el aborto como método anticonceptivo”. Cuando vi esto pensé, ¿qué tal que fueran ellos los que se embarazaran? ¿Cómo serían los mensajes que les llegarían?

El primer tuit que escribí dice: “Por promiscuos, por ser incapaces de resistir una erección, por violadores, por acosadores”. Ese primer mensaje tuvo muchas interacciones y luego empecé a pensar en los mensajes con los que yo crecí. Soy de un colegio Opus Dei y allá nos daban mensajes como: sentir placer es de putas, entonces, ¿cómo sería eso al revés?, sentir placer es “de putos”, entonces, los hombres decentes no deben sentir placer.

Después de eso empezaron a llegar una avalancha de mensajes con un hashtag que no me lo inventé, yo no sé quién lo puso, pero que ha servido para agrupar más de 43.000 tuits.

No te quieres casar? Qué, quieres ser un solterón amargado?

No quieres tener hijos? Pero si esa es la realización de todo hombre.
Si no eres padre serás un hombre incompleto.

Quién te va a cuidar cuando seas viejo? #ComoHombres

— Nayeli Roldán (@nayaroldan) March 6, 2020

Todo se da a través de una red social, ¿eso muestra los nuevos métodos de convocar a la gente y que no se necesita de una gran figura pública para la movilización social?

Yo no soy una persona famosa, soy una mujer que vive en Manizales, una ciudad media; periodista de Radio Nacional de Colombia y profesora de Radio en la Universidad de Manizales; una mujer muy normal que tiene una cuenta de Twitter muy activa.

Creo que sí hay algo en el mensaje que lo hace potente, dimos en la beta de algo importante que lo hace ver interesante: hacemos poco el ejercicio de ponernos en los zapatos del otro. Este mensaje hizo que los hombres se pusieran a pensar qué tal que fueran ellos los que recibieran esos comentarios, pero también a las mujeres a fijarse en los mensajes que hemos recibido y cómo se ven de ridículos dichos desde el otro lado.

Es una manera de ver esos mensajes y que sean nuevos, transparentes, que evidencian la estupidez de una manera nueva. Hay unos mensajes que son claramente marcados, machistas y asquerosos. Por ejemplo uno que mencionó una chica: “Mija, usted a la calle y su hermano a la casa, porque las perras en la calle, los perros en la casa”.

Este mensaje hizo que los hombres se pusieran a pensar qué tal que fueran ellos los que recibieran esos comentarios

Ana María Mesa, periodista manizaleña.

¿Las mujeres están transformando su pensamiento, es el momento de inicio del cambio?

Es tan difícil, pues a veces hay mujeres más machistas que los hombres. Los hombres no son los únicos responsables de que vivamos en un sistema de valores de patriarcado que nos pone por debajo de ellos. Ambos replicamos ese sistema de valores porque es en lo que crecimos. Las mujeres también hacemos comentarios que nos sabotean a nosotras mismas, que no nos benefician.

—A ver, yo me quiero tomar una foto con la doctora y el pelado bonito.
—El pelado bonito también es doctor.
—Ay, pero no te ofendas por eso, no te pongas difícil.

— Ana María Mesa (@animesa) March 6, 2020

Muchas mujeres me han dicho ¿cómo así que sistematicidad?, a mí nunca me ha pasado y yo –realmente- no creo que no les haya pasado, es que lo tienen normalizado y no lo ven.

Creo que sí hay un grupo de mujeres y hombres que están empezando a pensar distinto. Creo que una red social como Twitter beneficia mucho ese tipo de conversaciones y facilita esos cambios en la manera de pensar, pero quienes están allí son pocos y están segmentados por nivel de educación. Quienes fomentan la base del machismo no están ahí.

Las mujeres también hacemos comentarios que nos sabotean a nosotras mismas, que no nos benefician

¿Ya empezaron a llegar los comentarios negativos?

Sí, casi que de inmediato. Un señor me comentó que si mi próxima actividad iba ser salir a matar a un hombre. Me pareció chistoso porque todo lo que hemos venido haciendo en estos días es sarcasmo, pero eso es ironía porque él se da cuenta que el lenguaje verbal sí tiene consecuencias sobre la violencia real y está viendo cómo lo afecta a él, pero no que justamente por eso es que nos matan.

Los feminicidios ocurren porque nadie frena esa violencia verbal y eso escala, pues cualquiera que se vea respaldado por un mensaje de odio hacia las mujeres y tiene un problema de violencia es capaz de cometer un acto como esos.

Los feminicidios ocurren porque nadie frena esa violencia verbal y eso escala

Nadie se levanta pensando: hoy voy a matar a una mujer, pero el sistema patriarcal en el que vivimos hace que si un hombre se entera que su pareja le puso los cachos, ella merece morir.

También he visto también mensajes muy bonitos de hombres que decían que al principio no habían entendido la tendencia, pero que los había hecho reflexionar, que se han visto reflejados en algunos de esos tuits y que desean empezar a cambiar su lenguaje.

¿Ana María es o se convertirá en activista por los derechos de la mujer?

No me considero activista, soy periodista y profesora. Creo que todos tenemos unos valores o causas que nos motivan, unos mensajes que quisiéramos transmitir. A mis estudiantes les hablo de estas cosas.

En ese sentido, digamos que hago algo de activismo conversando con las personas con las que me relaciono todos los días. No puedo dejar de ser quien soy, una persona que cree que el feminismo es un camino para encontrar un mundo en el que hombres y mujeres nos comuniquemos mejor.

Soy feminista en lo privado. En Twitter siempre plasmo lo que pienso, pero no me considero activista ni pertenezco a ningún colectivo.

Decirle a un hombre que es machista es como insultarlo y no se da cuenta que lo es

Este tipo de acciones no son nuevas en usted, ¿las demás iniciativas habían logrado el mismo impacto?

Esto no es nuevo para mí. Pienso así desde pequeña, gracias a mi papá que siempre nos educó: piensen dos veces, no traguen entero. Y creo que nos educó -a mi hermana y a mí para que no nos casáramos- para ser muy independientes y autónomas.

Esto hizo que las dos hayamos sido de un pensamiento más liberal y que se acerca al feminismo. Estos mensajes son de toda la vida: buscar igualdad, justicia, una sociedad más equitativa. Esto no se limita al tema de hombres versus mujeres, sino a hombres poderosos frente al resto del mundo. Si miramos afuera vemos la lucha constante por la justicia y la equidad y necesitamos una sociedad en la que no solo mande el hombre blanco heterosexual.

¿El cambio entonces debe venir desde las mujeres?

La conversación la debemos hacer y proponer todos. No es fácil, este sistema de valores está muy arraigado. Decirle a un hombre que es “machista” es como insultarlo y no se da cuenta que lo es. Hay que llevar este mensaje de mil maneras para poder que sea entendida de mil maneras por mil personas distintas.

En definitiva, las conversaciones más complejas son en la familia, en el núcleo más cercano. Escribirse en Twitter con un desconocido es muy sencillo porque puedes bloquearlo ante alguna ofensa, pero con la familia toca seguir conviviendo. Es necesario que todos cambiemos y el principal cambio se debe dar allí, adentro.

¿Hay opción de que siga creciendo esta iniciativa?

Me han surgido ideas y muchas personas me han escrito. Se me han acercado de editoriales y agencias de publicidad para buscar hacer otras cosas y estoy abierta a pensar en eso. Voy a hacer una recopilación de todo el material para organizarlo y clasificarlo y pensar en algo más; aprovechar la oportunidad para llevarlos más allá de Twitter, donde están las personas que menos aceptan lo que está pasando.

LAURA USMA
Para EL TIEMPO
MANIZALES

[ad_2]