Artistas en Barranquilla siguen trabajando en plataformas virtuales – Barranquilla – Colombia

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Que todo debía parar, que había que quedarse en casa, que solo el comercio esencial y el sector salud debían funcionar por evitar un colapso.

Y así fue: de repente, desde finales de marzo y hasta finales de agosto, el bullicio de bares y discotecas, el de los comensales en los restaurantes, el de las plazas y centros comerciales fue frenado en seco, en Barranquilla.

Las calles quedaron desoladas. Pero eso no se podía quedar así y los artistas del teatro, la música, entre otros, lo entendieron bien.

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Grace, Miguel y Óscar hacen parte de ese grupo de artistas barranquilleros quienes, en vez de quedarse de brazos cruzados durante el confinamiento obligatorio que duró cinco meses en Colombia por el covid-19, se adaptaron a las circunstancias y trasladaron sus escenarios a sus casas. Por ellos, la música, las risas y las obras teatrales nunca se suspendieron.

Óscar Vásquez lidera desde hace dos años el proyecto de emprendimiento Open Play Art Studio, el cual ofrece servicios de creación, producción y formación en artes escénicas. Sus principales clientes eran los centros comerciales y cualquier establecimiento que deseé mover su marca.

“No vendemos publicidad, vendemos experiencias desde la artes. Poder contar y generar historias. Para este año teníamos en carpeta varios proyecto, pero la pandemia lo impidió”, manifiesta el maestro en arte dramático de la Universidad del Atlántico.

Sin embargo, Óscar se siguió moviendo. A pesar de que el coronavirus lo obligó a suspender planes como el ‘Club teatro para todos’, cuyo espacio iba a estar disponible para aquellos ciudadanos que deseaban ser actores y no lo lograron, pero adelantó un piloto de manera virtual. El reto: proyectar el teatro desde los medios digitales.

Tenemos que adaptarnos a los cambios, debemos explorar la no presencialidad del público, que a cualquier artista lo toca, lo cuestiona, lo pone a pensar bastante

De acuerdo con el hombre de 31 años, la principal herramienta es la creatividad y las oportunidades que sobresalen a partir de una crisis. Aunque dicho piloto lo lanzó en agosto, lo que sí puso en marcha por medio de Instagram fue ‘Family Time’ o tiempo familiar, una serie de transmisiones en vivo o pregrabada en la que participan desde magos hasta payasos “para divertir y llenar de esperanzas a las familias”.

A diferencia de los escenarios presenciales, donde la satisfacción del público es medida por los personajes a través de los aplausos y las risas, el equipo de Óscar mide el éxito de los ‘performances’ por medio de los ‘Me gusta’, en el caso de Facebook, o el número de corazoncitos disparados en la parte inferior derecha de la pantalla de Instagram.

“Tenemos que adaptarnos a los cambios, debemos explorar la no presencialidad del público, que a cualquier artista lo toca, lo cuestiona, lo pone a pensar bastante. Sin embargo, hay que buscar la manera de mantener la relación artista-público”, sostiene.

Generalmente, la misión para ellos es evitar que el espectador se aburra. Para ello, luchan con la manera de acomodar el estilo ahora que el escenario es un cuarto, una sala y hasta el baño de la casa, y que el medio para llegar a su público es la pantalla de un televisor, un computador, una tablet o un celular.

Yo estaba flaco, parecía un palillo y mi mamá decía que me iba a morir por haberme tragado la moneda

Y, cuando se trata de teatro, el reto es mostrarle a la gente una puesta en escena y no un cortometraje o una serie, por lo que se les hace necesario mantener las herramientas teatrales, ser fiel a los estilos.

Para lograrlo, se preparan, ensayan una y otra vez, afinan, hasta que todo fluye desde las casas de los actores y sienten que están listos. Ahora, el medio no es la tarima con un telón rojo que abre y cierra al iniciar o finalizar la obra, sino que es Zoom o Microsoft Teams, las plataformas que se han convertido en sus aliados para exclamar “¡Acción!” o, en términos digitales, poner a reproducir las video llamadas.

“Es incierto tener un espacio que vaya a funcionar, si en cualquier momento se nos va a ir la luz, porque sabes que en Barranquilla se va la luz en cualquier momento, entonces corremos con el riesgo de que a mitad del show quedemos sin energía eléctrica”, recuerda.

‘Payaso Monedita’ y su hermana hacen reír con sus ocurrencias en línea.

Risas virtuales

En las mismas anda Miguel Herrera, mejor conocido como ‘Payaso Monedita’, cuyo nombre artístico, aunque no parezca, guarda relación con un arroz con pollo que le salvó la vida. A los cinco años de nacido, su inocencia y curiosidad lo llevó a tragarse una moneda.

“Yo estaba flaco, parecía un palillo y mi mamá decía que me iba a morir por haberme tragado la moneda. Gastó mucho para que botara la moneda, pero nada. Un día después, resignada, me dio un arroz con pollo y salió natural”, cuenta entre risas el hombre.

Ese es Monedita que, 25 años después de ese incidente, le sigue sacando chistes y risas a los dramas, hasta los que vive él. Este año no es la excepción. Hasta marzo tenía varios contratos “en el bolsillo” y ni el covid-19 se los frenó, solo lo obligó a cambiar de espacio.

Antes de la pandemia, se le veía en todas las fiestas de barrio, cumpleaños y hasta baby showers que se celebraban en Barranquilla. De esos que cierran calles y paralizan el tráfico mientras preparan el sancocho en una olla de gran tamaño, que alcanza para guardarles una porción a los compadres de los dueños de la fiesta y hasta el vecino de la esquina que no alcanzó a asistir.

Esas mismas calles siguen desoladas y los que contrataban a Monedita se encuentran encerrados, acatando el aislamiento selectivo y con las celebraciones prohibidas. Pero lo que no le prohibieron a Monedita fue seguir generando carcajadas con sus ocurrencias a través de la virtualidad.

“Cuando empezaron a caerse todos los contratos, me pregunté ¿qué hago? Contacté al primer cliente que tenía pendiente y le recomendé hacer un compartir tipo video llamada. Uno tiene que seguir y reinventarse, teniendo en cuenta que reinventarse no es dejar de ser lo que uno es, sino cambiar las formas”, explica.

La idea tomó fuerza con el primer Festival virtual de magia que organizó junto con ocho colegas, el cual califica de exitoso, tras conectar a más de 1.500 personas en una hora y media de presentación, por medio de Zoom y Meet.

Para Monedita, una de las dificultades de trabajar a partir de las circunstancias es presentarse a distancia de los niños y las familias, no escuchar los aplausos al instante o las risas exageradas de los infantes, pero ahora mide el gusto por sus chistes con la reacción de su público en las reuniones privadas, en la cual se conectan familias enteras desde sus casas.

La idea es seguir generando sonrisas. Más adelante, la gente va a recordar al que le hizo reír en medio de una época complicada

Los gestos de sus rostros que observa desde un monitor que compró son las señales con las que también sabe si su chiste y, en general, su presentación gustó.

Cuenta que le ha ido tan bien, que ahora le llegan contratos desde Miami (Estados Unidos), España, y desde el interior del país. Por ello, cada fin de semana muestra un show más profesionalizado. Invirtió en luces, cámaras web y vestuario, un colorido gabán rojo, camisa blanca, corbatín negro, calzado puntiagudo de lentejuelas y un pantalón con rayas negras. Sin olvidar la nariz roja y su rostro pintado de blanco.

El escenario es su cuarto, con paredes pintadas de colores vivos y, de fondo, sus herramientas: pelotas, monociclo, bolos, platillos, entre otros objetos que le sirven de malabares para distraer desde casa, en estos tiempos difíciles, a grandes y pequeños.

“La idea es seguir generando sonrisas. Más adelante, la gente va a recordar al que le hizo reír en medio de una época complicada”, señala Monedita.

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Música que forma

Siguiendo por esa tónica y manera de hacer arte, Orito Cantora y Jenn del Tambó se unieron en 2016 para interpretar la música tradicional de la costa norte colombiana, en la que los tambores cubren la mayor parte del escenario en los que se presentaban dentro y fuera del país.

Como a todos, el covid-19 las envió a casa, lejos de las tarimas, de las giras y del público que bailaba al son de los ritmos caribeños que producían. Sin embargo, encontraron en la virtualidad el medio que no las detuvo.

“Hacemos conciertos y hemos recibido invitaciones, por ejemplo de Ángela Ramos, una artista del Cesar, y nos grabamos cada una en la casa. Hicimos un homenaje a Doña Emilia y a Doña Irene”, destaca Grace Lascano Garrido ‘Orito Cantora’.

Agrega que la nueva modalidad en la que cada miembro de la agrupación participa en las presentaciones desde sus casas ha hecho la mecánica más compleja, por la necesidad de que cada uno tenga sus equipos, sincronizar un audio aceptable, una línea de internet que fluya y “rogar para que no se vaya la luz”.

Orito Cantora, Jenn del Tambó y compañía divierten a sus seguidores con el son de sus instrumentos.

Como si fuera poco, también se dedican a formar a aproximadamente 40 mujeres interesadas en conocer e interpretar el tambor, quienes pertenecen a la red de tamboreras, cuyas participantes reciben las clases cada mañana de domingo bajo la frase ‘La única piel que debe ser golpeada es la del cuero del tambor’.

Si bien Monedita y Orito se dedican al arte desde dos espacios diferentes, tienen algo en común: aplicaron a la convocatoria del programa ‘El escenario es tu casa’ y se convirtieron en dos de los 241 proyectos ganadores, pero, un mes después de la fecha estipulada, no les giraron el estímulo económico pactado, sino hasta el 11 de agosto.

De acuerdo con la información de la Secretaría de Cultura Distrital, la bolsa dispuesta en el programa se elevó a $1.500 millones. Sin embargo, ni ellos ni los otros 698 artistas participantes en danza, música, teatro y circo han visto dinero.

Tanto Miguel como Grace coinciden en señalar que, por los retrasos en los pagos, “no se dieron mala vida”, ya que siguieron teniendo ingresos, pero consideran que sus soportes económicos no los tendrían otros colegas que invirtieron previamente en equipos y escenarios para participar en el concurso.

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Por lo anterior, esta Secretaría explicó que en la segunda semana de julio se les solicitó un trámite para individualizar la expedición de registros presupuestales de ganadores y jurados, ya que por norma se amerita una condición especial de dicha convocatoria.

Por lo anterior, solo hasta agosto, los artistas empezaron a ver la recompensa de su arte, ese que buscó la manera de no detenerse y ahora mantiene entretenidos a los barranquilleros, colombianos y extranjeros.

DEIVIS LÓPEZ ORTEGA
Corresponsal de EL TIEMPO
EN TWITTER: @DeJhoLopez
Escríbeme a deilop@eltiempo.com

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