Así fue la despedida de Catalino Parra, el último de los Gaiteros de San Jacinto – Otras Ciudades – Colombia

[ad_1]

Al canto unísono de Josefa Matia, una de sus composiciones más famosas de Catalino Parra, Soplaviento (Bolívar) despidió a su hijo más ilustre.

El último de los Gaiteros de San Jacinto fue despedido por una multitud venida de varios pueblos y ciudades de Caribe.

El autor de canciones como ‘Josefa Matía’, ‘Corré morrocoyo’ y ‘La vaina ya se formó’, entre otras, había fallecido el viernes anterior en casa de una de sus hijas, en el barrio San Fernando de Cartagena.

A ‘Cato’ como le decían con cariño y respeto al maestro Parra lo despidieron como él lo había pedido con música y fiesta.

Desde la tarde del sábado frente a la casa del músico fue montada una tarima por la cual desfilaron agrupaciones que enarbolaron el forclor que el maestro amó.

Catalino había fundado la mítica agrupación junto a Toño Fernández, José Lara, Pedro Nolasco, Toño García.

Gaitas y tambora venidas de todo el Caribe sonaron en las esquinas de Soplaviento.

El cantante, músico y compositor había nacido en Soplaviento el 25 de noviembre de 1924, y se enamoró del canto de la gaita a los 10 años de edad: entonces, ya sabía que su vocación era la música.

A Catalino Parra se lo llevó un cáncer a los 94 años, después de luchar varios meses por su vida

Su inspiración fue siempre su entorno natural: los pájaros y su canto celestial, el arrullo de la noche, el agua que brota de la tierra.

El domingo, hacia las 4 de la tarde, y sin que el sol bajara, frente a la iglesia del pueblo, la multitud entonó el himno que Catalino le compuso a su terruño: ‘Soplaviento tiene, tiene de verdad, una cumbia brava buena pa’ gozar’, cantó la multitud, que copó la calle del comercio, la principal avenida de Soplaviento. 

“Siempre un hombre cariñoso, amoroso, que me enseñó todo lo que sé, no sólo en el arte de la gaita, al canto y la composición, sino en la vida misma. Él solía decirme ‘mijo toca la gaita y sé feliz pero no te dejes engañar por los vicios y las malas amistades, eso no sólo te va a hacer daño a ti, sino también a mi nombre”, recuerda Jorge Martínez Parra, el segundo nieto de Catalino Parra.

El maestro dejó 12 hijos y cientos de aprendices, que este fin de semana lo despidieron en un gran parrandón que se tomó a Soplaviento, un pueblo ubicado a orillas del canal del dique. 

Martínez recordó que su abuelo, pese a haber recorrido varios países del mundo y de haber tocado en grandes escenarios, siempre regresaba a su pueblo donde encontraba paz. 

   
John Montaño
Redactor de EL TIEMPO
Cartagena
En Twitter: @PilotodeCometas

[ad_2]