Caso de colombiano con coronavirus en España – Otras Ciudades – Colombia

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Alfonso Vega nació en una vereda del corregimiento de Santa Teresa en el Líbano (Tolima). Tiene 45 años, es casado y padre de dos hijos. Hace un año se fue a vivir a España, a buscar un mejor futuro, y hoy es una de las 117.710 personas contagiadas con coronavirus en ese país, que ya ha aportado 932 muertos a esta pandemia global, según las cifras oficiales de este viernes 3 de abril.

Alfonso, quien ya había vivido en España durante 14 años, regresó en el 2017 a su pueblo. Montó un asadero de pollos y trató de empezar una nueva vida en su tierra. Pero las cosas no le funcionaron como las tenía planeadas y tuvo que regresar a Madrid, hace un año.

Allí trabajaba como conductor de Uber. Tenía mucho contacto con viajeros internacionales, pues muchas de las carreras que realizaba eran, precisamente, desde y hacia el aeropuerto Barajas en la capital española.

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“Cuando comenzó todo esto, yo le dije que se protegiera, que se pusiera guantes y tapabocas, pero él me dijo que no pasaba nada, que no había necesidad”, dice desde La Dorada (Caldas), su hermana Hilda Vega, muy preocupada por la salud de su hermano.

“Lamentablemente, allá no dimensionaban la magnitud de esta enfermedad”, sigue Hilda.

A los pocos días, Alfonso llamó a su familia en Colombia y les contó que se sentía muy mal, que le dolía el cuerpo, que tenía tos y una fiebre muy alta. Llamaba insistentemente a los servicios de salud de Madrid y allí le decían que debía esperar en casa. El pasado lunes 31 de marzo se comunicó una vez más, reportó la gravedad de su estado de salud y Rubiela, la hermana con la que vivía, lo llevó al hospital Gregorio Marañón y por fin lo recibieron. Luego, fue trasladado al recinto ferial de Ifema.

Alfonso trabajaba como conductor de Uber.

Desde entonces, Rubiela debe esperar pegada al teléfono para recibir algún reporte sobre el estado de salud de su hermano, para después llamar a Colombia e informar a la familia.

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“Mi hermano es un hombre muy joven y saludable: tiene 45 años y nunca ha sido fumador ni consumidor de alcohol. Pero esta enfermedad le ha dado muy duro, a tal punto, que ya no puede hablar”, sigue Hilda con su relato. Las complicaciones respiratorias propias del covid-19 le quitaron la posibilidad de hablar. Así que su única opción para comunicarse era escribir a través de WhatsApp.

Pero en la mañana de este viernes -cuenta Hilda- llamaron a su hermana Rubiela a decirle que Alfonso ha venido evolucionando favorablemente. Sin más detalles.

Pero esta enfermedad le ha dado muy duro, a tal punto, que ya no puede hablar

“Es muy duro el encierro. La incertidumbre. La diferencia de horarios con España. Tenemos que esperar un día entero, toda una noche, sin saber de él. Eso es terrible. Es una impotencia y un dolor muy grande no poder ir o llamar a preguntar cómo está”, añade Hilda, sorprendida por la actitud de muchos colombianos. Sobre todo, en la provincia, donde no se cumple cabalmente con la cuarentena y no se acogen las indicaciones de las autoridades.

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“Esta es una enfermedad muy terrible, que actúa muy rápido. Que no nos pase lo mismo en otros países donde, inicialmente, fueron muy indiferentes”, concluye, a la espera de una pronta recuperación de su hermano Alfonso.

JOSÉ ALBERTO MOJICA
Editor de Contenidos Especiales de EL TIEMPO

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