Colombianos que viven en Guayaquil, Ecuador, y temen al coronavirus – Cali – Colombia

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Una familia de origen colombiano cuenta su calvario para sepultar a uno de sus integrantes que no pudo tener su diálisis y cuyo cadáver pasó dos días en la sala de su casa en espera de un ataúd.

Una sicóloga nariñense habla de una película de terror que vivió en carne propia mientras que el periodista Héctor Sarasti debió dejar su trabajo en un país donde se habla de la muerte de cuatro comunicadores por el contagio.

Todo ocurre en Guayaquil, Ecuador, donde la propagación del coronavirus deja en el ambiente un completo caos.

A la familia de Kaiser Cabrera, un colombiano de 66 años, le tocó verlo morir y debió tenerlo dos días en la sala de su casa en un sector popular de Guayaquil. No hubo poder humano que permitiera cumplir su diálisis y después no encontraron una funeraria que les permitiera un entierro digno.

Primero los Cabrera se encontraron con los centros de salud colapsados y envueltos por el miedo del coronavirus, una palabra que asusta a sus más de 2,5 millones de habitantes en la costa del Pacífico ecuatoriano. El paciente se les murió en las manos sin poder realizar su diálisis.Entonces, siguió el calvario para encontrar un ataúd.

El cuerpo del colombiano estuvo en la sala de la casa dos días hasta cuando encontraron la posibilidad de un entierro en  un pueblo cercano. Fue una ceremonia discreta y fugaz. Ni siquiera hubo tiempo para llorar.

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El drama de los Cabrera es uno de los que corren por una ciudad que gracias a su Malecón Simón Bolívar en las últimas décadas fue considerada modelo de renovación urbana y el que recibió la declaratoria de ‘espacio saludable’ de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Publicista Henry Holguín, caleño radicado en Guayaquil.

Desde el 29 de febrero cuando se reportó el primer contagio, en Ecuador se han reportado on 3.302 casos por el covid-19 y 120 muertes. Del total, en Guayaquil son 1.300 personas infectadas y 60 de los fallecidos.  Por redes han rodado imágenes de cadáveres en las calles. 

El publicista Henry Holguín, caleño, de 39 años, hijo de un reconocido periodista en Colombia y Ecuador, se duele por la muerte de cuatro comunicadores, conocidos suyos, y que no recibieron el diagnóstico, pero en el gremio todos dicen que se contagiaron en su tarea informativa.

Es una película de terror lo que está pasando acá

“Es una película de terror lo que está pasando acá”, así describe Karina Peña Arcos, una sicóloga clínica colombiana, de 27 años, que trabaja en una institución educativa y es oriunda de Pasto, Nariño.

El episodio más reciente lo sufrió hace cuatro días. Se trató del abandono en la calle del cadáver de una persona, al parecer, por covid-19, cerca de la casa donde viven sus padres. Ella los estaba visitando cuando de una casa sacaron el cuerpo y lo cubrieron con una bolsa. Allí estuvo tirado en la calle por unas nueve horas hasta que lo recogieron las autoridades.

“El sistema de salud no ha podido sostener la crisis por falta de preparación y también por la forma de ser del guayaquileño. Por eso se ha ido desbordando”, afirmó Karina, quien describió a los guayaquileños como personas alegres y descomplicadas, de cierta manera.

De acuerdo con Karina, a pesar de que se necesitan más camas para ampliar la cobertura de la atención médica en Guayaquil, no se han reabierto ni adecuado hospitales cerrados hace varios años.

La colombiana menciona el caso de un hombre que falleció en la puerta del principal hospital de Guayaquil, dentro de una camioneta.

Su hijo lo había llevado y no le permitieron ingresarlo. Karina reveló que tiene amigos enfermos y no se han podido hacer las pruebas porque no hay dónde hacerlas y en laboratorios privados cuestan 120 dólares.

“Muchas personas no cuentan con ese dinero y cuando llaman al 911 o al 171 se les indica que deben quedarse en la casa”, comentó. Las medidas de las autoridades de salud no han detenido el crecimiento exponencial de contagiados.

La cantidad de gente que ha incumplido con el toque de queda y todo, es proporcional al número de infectados

“En otras ciudades ecuatorianas el toque de queda comienza a las 10 de la noche, pero en Guayaquil rige desde las 2 de la tarde hasta las 5 de la mañana”. Esa medida está decretada desde el 25 de marzo.  

En esta ciudad hay restricciones similares a las de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, para salir a la calle a abastecerse de alimentos, pero según Karina, “la cantidad de gente que ha incumplido con el toque de queda y todo, es proporcional al número de infectados”.

Uno de los dolores de cabeza es la insuficiencia de ataúdes. En las casas, cuerpos que esperan días a ser recogidos y algunos optan por sacarlos a la calle y hasta quemarlos.

Una imagen de Guayaquil hoy.

Ecuador ocupa el segundo lugar detrás de Brasil en la lista de Latinoamérica donde más se propagó el coronavirus, pero siendo una Nación con un territorio 30 veces más pequeño y una población 12 veces menor, sufre el mayor número percápita de contagio y muertes por covid-19.

“No hay medicamentos básicos, tengo personas cercanas hospitalizadas y literalmente deben cubrir con sus medicamentos, están solo bajo observación. Si las personas no toman conciencia de sus actos esto no va a parar. En Colombia aún están a tiempo, Ecuador es del tamaño de Boyacá, imagínese lo que podría pasar en Colombia si no ven el reflejo”, dice Holguín, radicado en Guayaquil desde hace 14 años.

Joaquín Pombar nació y reside en Guayaquil.

Joaquín Pombar sostiene que se está aprovechando la situación para comercializar con los muertos. “Un familiar tuyo se te muere en un hospital, te venden el certificado de defunción para que lo puedas enterrar, si es por coronavirus no lo podrías enterrar. Entonces, en lugar de eso, ponen otra causa y listo y te cobran por eso”, cuenta este guayaquileño, de 36 años.

Este jueves, desde temprano cientos de personas se abarrotaron alrededor de supermercados y bancos para sacar dinero y comprar víveres, tras conocerse la propuesta del gobernador de la provincia, Pedro Pablo Duart, de una cuarentena total durante tres días, desde este viernes hasta el próximo lunes.

“En la noche del miércoles cuando el gobernador hizo la propuesta, automáticamente las redes sociales la regaron como si fuera ya una afirmación. La gente se aglomeró, sin medir consecuencias ni precaución. En la tarde del jueves, la Ministra del Interior, María Paula Romo, dijo que eso no se había aprobado, pero aún muchas personas se quedaron en las calles por pánico. En lo personal, es más peligroso la desinformación que el virus”, apunta Holguín.

Andrés Grajales, oriundo de Pereira, quien vive hace más de seis años en Ecuador con su esposa y sus dos hijos, dice que que venta de mercancía está paralizada. “Estoy afectado 100%, sin embargo siento que le hace falta más mano dura al gobierno, porque el toque de queda debería ser permanente, o sea lo que es en el transcurso de la mañana uno puede salir tranquilamente a pie, hay restricciones para los vehículos, pero a esa hora, entre las 6 de la mañana y las 2 de la tarde se ve demasiada gente en las calles”, cuenta.

Carlos, quien vive en el suburbio del centro sur de Guayaquil, señala que pese al miedo, para muchos es imposible quedarse en su casa porque tienen que ganarse el sustento.“A mi vecino se lo llevaron al campo para enterrarlo, no di el pésame ni nada, pero es que aquí tenemos que trabajar y hay unos que usan protección, pero la mayoría no. Cuando salgo a comprar de materiales de construcción para una obra que tenemos, he visto a gente del Ministerio de Salud en las casas sacando cadáveres y llevándose a familias enteras a cuarentena. Acá ya hay muchos contaminados,  dice el gobierno municipal que unas 2.000 personas, pero yo calculo varias veces más”.

Rafael Carrión, un periodista ecuatoriano, de 25 años, comenta que la gente no sólo está muriendo por coronavirus, pero por la limitada disponibilidad de las pruebas queda la incertidumbre.

“Aquí la gente se está muriendo de preocupación, ansiedad y otras enfermedades, incluso hay unos que están ingiriendo una pastilla que recomiendan para supuestamente subir defensas. Pero les está acelerando el ritmo cardiaco y les provoca un infarto”, dice.

No faltan los mitos y las supersticiones, sobre todo desde el pasado 18 de marzo cuando autoridades municipales invadieran la pista del aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo de Guayaquil e impidieran el aterrizaje de dos aviones europeos. “Algunos dicen que desde ahí empezó todo y por eso la ciudad se convirtió en un Wuhan, dicen que es la maldición europea”, comenta una guayaquileña.

Luto y miedo de comunicadores

En medio de contagio murieron Olmedo Méndez Tacuri, de radio Universal; Víctor Hugo Peña, coordinador de noticias del canal Ecuavisa; Manuel Adolfo Varas, comentarista deportivo de radio Caravana,.

El periodista colombiano Héctor Sarasti decidió, con el dolor del alma, dejar su cargo como editor del diario Extra, de Guayaquil, al ver que la pandemia había llegado a todos los estamentos y regresar a su país.

“Para mí, es un hecho muy triste la situación de los ecuatorianos. Tuve que regresar en medio de esa grave coyuntura con la pesadumbre de conocer de primera mano los malos tiempos que afronta Ecuador y, en particular, Guayaquil, el motor económico de ese país, No es justo”, dice el comunicador.

La Fundación Andina para la Observación y Estudios de Medios (Fundamedios) informó que cuatro periodistas murieron y 14 más permanecen aislados en esta provincia.

“Hasta el momento, de los 14 periodistas aislados que tenemos registro, 10 no han logrado hacerse la prueba, el resto está a la espera de los resultados y muchos quieren confirmar si tienen el virus”, dijo para un medio de ese país, María Fernanda Almeida, periodista de Fundamedios.

En los medios se citan las muertes de Olmedo Méndez Tacuri, de radio Universal Guayaquil; Víctor Hugo Peña, coordinador de noticias del canal Ecuavisa; Manuel Adolfo Varas, comentarista deportivo de radio Caravana, y Ángel Sánchez, coordinador técnico de prensa del gobierno de Guayas, quienes se habrían contagiado del covid-19 sin recibir diagnóstico.

Murieron al pie del cañón, haciendo lo posible para llevar la verdad a cada uno de los ecuatorianos que sufren la indolencia del gobierno

“Murieron al pie del cañón, haciendo lo posible para llevar la verdad a cada uno de los ecuatorianos que sufren la indolencia del gobierno en medio de la corrupción y el maquillaje de cifras. Estos son los héroes anónimos que deja esta pandemia, en unos meses sólo su familia los recordará, pero la historia sabrá que fueron parte de la verdad de la pandemia en Ecuador”, dice el publicista caleño Henry Holguín.

CALI

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