Desempleo rural en Colombia: cómo reducirlo con Gobierno y gremios – Sectores – Economía

[ad_1]

Dos repuntes en el empleo, el de los trabajos que ofrece el sector privado y el fuerte crecimiento de puestos en las 13 principales ciudades, aún no detienen el crecimiento de la desocupación en el país.

El desempleo subió de 12,8 por ciento en enero del 2019 a 13 por ciento en enero de este año y las razones principales se relacionan con lo que ocurre más allá de las grandes ciudades, en la zona rural, pequeños centros poblados o ciudades pequeñas, según las cifras entregadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

También tiene que ver con la disminución de trabajos por cuenta propia, de patronos (generalmente pequeños negociantes que tienen la ayuda de otras personas) y de empleo familiar sin remuneración.

Si bien, entre los sectores productivos, fue en el comercio en donde disminuyeron más los puestos de trabajo durante enero, un fenómeno para resaltar, y que podría tener la clave para frenar el desempleo, está en el campo y en el sector agropecuario.

Así está el desempleo en Colombia

Así, mientras que en el trimestre terminado en enero en las cabeceras del país se crearon 167.000 nuevos empleos, en el mismo periodo, en el campo y pequeños centros poblados se perdieron 129.000 trabajos.

Solo en enero en el sector agropecuario hubo 252.000 puestos de trabajo menos que en el mismo mes del 2019. De hecho, desde mayo del 2018 se mantiene una tendencia de caída en las cifras del empleo en el agro.

El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Jorge Bedoya, dijo que una de las razones del decrecimiento en la empleabilidad en el sector agropecuario, al menos en la comparación de enero, puede obedecer al factor climático.

Esta hipótesis, señaló Bedoya, parte de que las heladas y sequías afectaron cultivos de algunas zonas y es posible que repercutiera en contratación de mano de obra en el sector agrícola.

Desempleo en algunos sectores de la economía.

Respecto al deterioro de la generación de empleo en el sector desde hace meses, Bedoya manifestó que es preponderante que el Dane muestre los análisis por sitios geográficos, dinámica que evidenciaría un patrón más específico y se conocería en cuál de los 22 sectores de producción que se agremian en la SAC podría estar el déficit.

Henry Vanegas, gerente de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales (Fenalce), sumó como raíz de las dificultades en la empleabilidad en el agro al desestímulo que tienen algunos productores por la pérdida de rentabilidad y de mercados ante la avalancha de importaciones, por lo que al salir a vender encuentra saturadas las plazas y no se tiene a quién comercializar los productos.

“Al no disponer de canales de comercialización ni infraestructura de poscosecha (secamiento y almacenamiento) salimos a vender todos al tiempo y el desestímulo es mayor, por lo que el productor trata solo de sembrar su mínimo vital y que no tenga que generar empleo”, indicó.

Las salidas

El gerente de Fenalce explicó que muchos pequeños productores disminuyen sus áreas sembradas y así se van perdiendo los jornales rurales; es decir, la cantidad de dinero que gana un trabajador por día laborado.

Por su parte, Rodolfo Zea, nuevo ministro de Agricultura, reconoció que hay un enorme desafío en materia de empleo rural. Sin embargo, recalcó que la tasa de desempleo rural está en 6,3 por ciento, muy por debajo de la tasa promedio nacional, que se encuentra en el 10,6 por ciento.

En el análisis de Zea a su llegada a la cartera encontró que hay una correlación entre el aumento de la productividad de los cultivos y actividades pecuarias con una menor necesidad de mano de obra. Esto, quizá, por la tecnificación de algunas labores propias del sector. De hecho, la SAC señaló que los sectores han tenido algún grado de crecimiento en los últimos meses.

Las estadísticas de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) sugieren que en el país se está sembrando más. En 2016, el área total cultivada fue 5’121.508 hectáreas; en 2017, 5’901.363 hectáreas; y para solo el primer semestre del 2019 fue de 4’329.016 hectáreas.

Para el gremio, no es un secreto que no hay una renovación generacional en el sector agro y la población rural está envejecida. Además, los jóvenes no ven atractivo el trabajo en el campo y migran hacia las ciudades para desempeñarse en otros oficios.

Bedoya consideró que se debe poner sobre la mesa una reforma laboral acorde con los procesos del campo, teniendo en cuenta que un trabajador rural puede tener varios empleadores en la mismo semana e incluso en el día, pues es una labor por horas.

Colombia tiene que tomarse este tema muy en serio, estudiar sus causas y definir con seriedad y madurez las reformas que nos permitan superarlo

El líder gremial dijo que se debe buscar que este trabajo tenga algún atractivo y se formalice. Una de las propuestas de la SAC es consolidar un jornal diario integral rural, con el que se pretende que el empleador pague por el trabajo y le sume los aportes respectivos a salud y pensión, sin precarizar ingresos, pero garantizando esos rubros.

“La reforma laboral debe apuntar a acabar con la informalidad laboral que hay en Colombia y a contribuir a que el trabajador pueda ver que en el sector de la agricultura tiene el incentivo de la salud y pensión y lo escoja como una opción”, dijo Bedoya.

Zea agregó que uno de los objetivos del Gobierno es activar el empleo en el campo, por lo que quiere acelerar pactos por el emprendimiento y por la competitividad en este sector productivo.

Rodolfo Enrique Zea es el nuevo Ministro de Agricultura.

Uno de los procesos en los que Zea plantea una solución para que reverdezca el empleo rural es con la ejecución de proyectos en infraestructura de vías terciarias, para los cuales el Gobierno destinó $ 800.000 millones.

Los gremios consideran clave meterle el acelerador a la construcción de vías, que revertiría en el empleo. A largo plazo, los productores tendrán facilidad de sacar sus alimentos del campo y no sufrirían la pérdida de cosechas por vías inundadas u otros obstáculos.

El Ministro añadió que es clave la reglamentación del capítulo de la ley de crecimiento económico, con el cual no se tendrá ningún impuesto de renta por 10 años en las inversiones en el campo, a cambio de inversión y generación de empleo.

“Esto va a dinamizar la contratación en las zonas rurales de Colombia. Queremos que ese beneficio lo sientan los jóvenes rurales para que se motiven a quedarse en las labores del campo”, señaló.

Hay que quitar las trabas que no dejan crecer el empleo

El presidente de la Andi, Bruce Mac Master.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, habla sobre el fenómeno.

¿Qué falta para romper la tendencia de aumento de la desocupación?

Requerimos un crecimiento sostenido de la economía por encima del 4 por ciento; enfocarnos en aumentar las exportaciones con una canasta diversificada, generadora de valor agregado y menos concentrada en exportaciones tradicionales. Crear condiciones para desarrollar industrias y sectores no tradicionales, que permitan fortalecer la base de creación de empleo y formalización.

¿Algunos ajustes en normas de contratación podrían dar un empujón?

Colombia tiene que tomarse este tema muy en serio, estudiar sus causas y definir con seriedad y madurez las reformas que nos permitan superarlo. Hay que analizar con serenidad las condiciones de inflexibilidad y otras reglamentaciones que están inhibiendo el crecimiento del empleo. La informalidad, la nueva economía y la transformación digital nos están enfrentando a una realidad que nos debe hacer reflexionar sobre las reformas que contribuyan a enfrentar el mayor reto económico y social que tiene el país como es la generación de empleo.

¿El alivio que se ha visto en las ciudades principales se puede trasladar a zonas rurales y poblaciones pequeñas?

El empleo rural merece un capítulo aparte, allí tenemos las mayores oportunidades, pero también los mayores desafíos: estudiar cuáles son las formas de contratación que permitan contrarrestar la alta informalidad. No olvidar las estrategias a largo plazo en educación y mejorar los sistemas de información para conectar la demanda de empleos con la oferta de profesionales y técnicos.

¿Qué expectativas tienen los empresarios para contrataciones este año?

Que el crecimiento superior que se espera para este 2020, así sea leve, permita que la economía se consolide y de paso se extienda a nivel empresarial para generar empleo. Nos tenemos que concentrar en aumentar las exportaciones. Allí hay una tarea urgente.

Algún día el petróleo y el carbón dejarán de ser la fuente de dólares que son hoy; en ese momento, Colombia tiene que tener cosas que venderle al mundo; de lo contrario, estaremos muy mal. Diversificar la canasta de productos industriales y servicios generadores de valor agregado. Esta debe ser una gran prioridad nacional.

¿Ve posibilidades de que la construcción tenga la recuperación esperada?

Se está viendo una tendencia positiva, lo que es una gran noticia porque, además de la mano de obra, hay una cadena productiva muy grande a su alrededor, el impacto sobre el empleo puede ser fundamental.

¿Hay alguna fórmula para atenuar la brecha de género en el desempleo?

Hay que generar incentivos concretos que privilegien la creación de empleos para este grupo poblacional. Las medidas tomadas por el Gobierno para contratación de jóvenes son un primer paso, los empresarios debemos ser parte de la solución y trabajar activamente en reducir estas brechas.

NACIÓN y ECONOMÍA Y NEGOCIOS

[ad_2]