Emergencia en Hidroituango: Así es la vida en Puerto Valdivia, 2 años después de la avalancha – Medellín – Colombia



En Puerto Valdivia jamás olvidarán la tarde del 12 de mayo del 2018. El ‘mono’, como llaman al Río Cauca y quien por años fue la principal fuente de empleo y alimento de pescadores, areneros, barequeros, lancheros y mineros, aquel día se convirtió en el culpable de sus desgracias.

A menos de 50 kilómetros aguas arriba, el túnel derecho de captación del proyecto Hidroituango se destaponó ocasionando una avalancha de unos 6.000 metros cúbicos por segundo que llegó hasta este corregimiento de Valdivia trayendo la desgracia.

La furia de las aguas arrasó con todo, incluyendo el Puente Simón Bolívar, que por más de 80 años había permanecido inamovible conectando los dos lados de Puerto Valdivia.

En su momento, se evacuaron más 235 familias damnificadas y con el tiempo fueron más de 2.000.

Dos años después, la vida no volvió a ser la misma en esta zona. El comercio casi desapareció, las actividades a orillas del Cauca no volvieron a ser las mismas y muchos de los que salieron decidieron no retornar.

Entre tanto, aguas arriba, en la construcción que ocasionó la creciente súbita sí hubo reparación, pero en la comunidad afectada y en el pueblo, las reparaciones son más lentas.

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Desde que comenzó la contingencia, al igual que el río Cauca en Puerto Valdivia, la situación entre EPM y la comunidad se ha visto desde dos orillas.

Voces de la comunidad

Estas son algunas de las frases que se ven en viviendas y comercio de Puerto Valdivia, tras dos años de la creciente súbita.

Foto:

Cortesía Óscar Baena

Al transitar por las desiertas calles de este territorio, es recurrente observar en fachadas de casas y negocios letreros hechos a mano culpando a EPM de lo ocurrido hace dos años.

“EPM arruinó mi patrimonio…EPM enfermó a mi familia…EPM no cumple con los acuerdos…EPM acabó nuestra economía…EPM no habla con la gente, se impone ante la gente”. Estos son solo algunos de los mensajes que adornan las paredes en el corregimiento.

Ante un medio rural, parte de la comunidad expresó sus quejas por la difícil situación que han padecido en este tiempo.

Diana Gutiérrez, líder del sector de la Arrocera, que cuenta con 78 viviendas de las que el 98 por ciento están afectadas, manifestó que en esta zona permanece la incertidumbre por la falta de información concreta por parte de la empresa en estos dos años sobre lo que ha pasado y pasará con sus viviendas. 

Muchos, incluso, optaron por no regresar a Puerto Valdivia.

Marina Espinosa

Presidenta JAC Puerto Valdivia

El audio embebido no es soportado

Javier Monsalve

Presidente JAC sector Remolinos

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“Tuvieron que buscar la forma de subsistir en otras partes porque no encontraron aquí en el pueblo una forma de sobrevivir, ya que la economía es muy poca”, contó la mujer.
Por su parte, Flavio Arango, comerciante afectado de la zona, expresó que la reparación a los de su gremio ha sido nimia y esporádica, aplicando tan solo a algunos informales.

“Los demás comerciantes no hemos visto, hasta el momento, ningún resultado. Ellos (EPM) han estado dilatando las cosas, nos llaman de a uno o de a dos a preguntar lo mismo, si somos de aquí o no. Solo cuando hay algún plantón se acercan a ver qué pasa”, expresó Arango.

Entre tanto, Javier Monsalve, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del sector Remolinos, contó que después de dos años, EPM solo ha sido responsable con el apoyo económico.“Hemos tenido muchas dificultades con el tema de viviendas. Aquí todos somos damnificados, pero EPM no lo ve así y nos tienen divididos por grupos. Con los únicos con los que han cumplido en un 95 por ciento es con los que ellos llaman damnificados. Los otros, denominados evacuados, no hay ningún acuerdo”, dijo el vocero, quien pidió que estas comunidades también sean priorizadas.

Estas familias regresaron a un sector que está en alerta naranja. Lo hicieron porque no han tenido otra opción, pero el retorno no ha sido digno

Para él, las expectativas de retorno son muy negativas debido a que las economías se perdieron y el devalúo de las viviendas es notorio y en palabras propias, nadie da un peso por este territorio.

“EPM informó que han vuelto 1.990 familias y creen que el retorno ha sido paulatinamente bien, pero todo lo contrario, estas familias regresaron a un sector que está en alerta naranja en este momento. Lo hicieron porque no han tenido otra opción, pero el retorno no ha sido digno”, lamentó el presidente de la JAC.

Una opinión que compartió John Eder Piedrahita, quien aseguró ser el primer arenero que llegó a Puerto Valdivia. Desde hace 13 años, este hombre arribó al corregimiento para vivir del material que recogía a las orillas del río Cauca. “Ya éramos 22 areneros hasta ese 12 de mayo cuando se destaponó el túnel. Antes, en esta playa uno solo tenía que recoger el material de revoque, pero con todo lo que ha pasado con el río, ahora hay que hacer huecos para poder sacar un metro de material, algo que no pasaba antes. La protesta de nosotros es decirle a EPM que hablen menos y que cumplan más. Somos 22 areneros y no han reparado a uno solo”, aseguró el hombre.

Lo que responde EPM

EPM indicó que la entrega de apoyos a las comunidades afectadas asciende a cerca de $31.000 millones.

Tras 24 meses de la emergencia, la empresa informó que 1.990 familias han regresado a sus hogares y que a los 265 grupos familiares que aún no lo han hecho se les ha continuado brindando un apoyo económico, los cuales, indicó EPM, ascienden a cerca de 31.000 millones de pesos.

En lo referente a las familias damnificadas que perdieron sus viviendas durante la avalancha, de las 74 caracterizadas, 65 han suscrito contratos con EPM.

“A 27 se les efectuó el pago de las afectaciones y se les ofreció orientación para la inversión de los recursos entregados, 10 familias optaron por la compra directa, a 15 en condición de arrendatarios se les pagaron sus enseres, canon de arrendamiento y kit de vestuario y a los propietarios de estas viviendas se pagó los inmuebles.

Adicionalmente, con 13 infraestructuras productivas ya se adelantaron concertaciones y pagos, al igual que a los dueños de dos locales comerciales”, indicó la empresa.

De igual forma, EPM informó que también avanza en el proceso de reconocimiento por afectación a las actividades económicas formales e informales, aseverando que a la fecha han suscrito contratos de aceptación de oferta con 280 comerciantes.

“Tenemos como prioridad avanzar con celeridad en la validación de los reclamos de más de 1.200 comerciantes que esperan ser reconocidos”, dijo la multilatina.

Debido a que el corregimiento estaba en alerta roja por estar ubicado en la mancha de inundación de 8.100 metros cúbicos, los trabajos de reparación en las estructuras afectadas apenas pudieron comenzar por partes, después de julio del año pasado, cuando la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (Ungrd) levantó dicha alerta y la bajó a naranja.

Actualmente, EPM indicó que la reparación del puente El Doce, en Tarazá, avanza en un 70 por ciento, mientras que los puentes El Turcó y Palestina “ya tienen los diseños definitivos para su construcción y se está a la espera de algunos permisos ambientales por parte de Corantioquia para comenzar trabajos”.

El problema, sin embargo, se ha presentado en el icónico puente Simón Bolívar, de Puerto Valdivia, aunque cuyo avance es del 12 por ciento, las labores están suspendidas por falta de avales sociales. Ana Milena Joya, gerente Ambiental y Social Proyectos e Ingeniería de EPM, explicó que la controversia va en que los habitantes querían que el nuevo puente fuera vehicular, mientras que el diseño que presentó EPM indicaba que este fuera peatonal, tal como era el que quedó destruido.

Esta construcción peatonal cuenta con 97 metros de longitud y 3,07 metros de ancho, el cual soportará en un sistema de cables principales, anclados en ambas márgenes del río Cauca.

Tenemos como prioridad avanzar con celeridad en la validación de los reclamos de más de 1.200 comerciantes

Otra de las grandes estructuras afectadas fue el centro de salud. Para su reconstrucción, EPM indicó que ya adquirió un predio en el sector conocido como Remolinos, ubicado en la vereda La América, donde no solo estará el centro de salud, sino también el centro comunitario.

Pero, aunque cuentan con el diseño y los recursos, hace falta el aval de la Seccional de Salud de Antioquia. No es todo, uno de los líos con esta obra es que la comunidad pide un hospital de mayor complejidad y no un centro de salud, como el que había, lo que dificulta dicho aval. Por eso no hay fecha estipulada de entrega.

En infraestructura educativa, la empresa dijo que efectuaron mejoras o mantenimientos en la institución Marco A. Rojo y en los centros educativos rurales Cachirimé, Buenos Aires Zorras, La Paulina, Nutabes, Puquí y Playa Rica.

“También se elaboraron los diseños de la sede de primaria de la institución Marco A. Rojo, que se construirá en el predio del sector Remolinos cerca al centro de salud y el centro comunitario”, dijo EPM, aclarando que también necesitan el aval de la secretaría departamental de Educación.

Llega un nuevo mediador

El pasado jueves 21 de mayo , EPM y la Corporación Antioquia Presente firmaron un contrato para desarrollar acciones integrales para atender y acompañar a las comunidades ubicadas aguas abajo de la presa.

De acuerdo con la empresa, “el contrato contempla continuar con el plan retorno de la población evacuada en el municipio de Valdivia. De igual manera, adelantará en campo las concertaciones de las reclamaciones por cese de actividades económicas producto de la evacuación preventiva en mayo de 2018, en los corregimientos de Puerto Valdivia, Valdivia y El Doce, en Tarazá”.

Marcela Ochoa, directora Ejecutiva de Antioquia Presente, manifestó que la entidad lleva 37 años restableciendo las condiciones de vida de las poblaciones afectadas por diferentes desastres.

Por ende, con este bagaje esperan lograr llevar a buen término la situación de las familias que aún sienten que nos les han cumplido. “Tenemos profesionales capacitados en acompañamiento social, construcción de vivienda y temas de hábitat”, aseguró Ochoa.

Por su parte, Katherine Acuña, profesional social de EPM, expresó que esta experiencia en el reasentamiento será positivo para mejorar la calidad de vida de la población afectada, “fortaleciendo nuestras relaciones con la comunidad en términos de confianza, cercanía y asertividad”.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
Redactor de EL TIEMPO@AlejoMercado10

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