Plácido Domingo, el destronado ‘rey de la ópera’ acusado de abuso sexual – Europa – Internacional

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Una hora y veinte minutos. Durante ese tiempo, Plácido Domingo tocó la cima de la gloria. El público de la Ópera Estatal de Viena lo aplaudió entusiasmado y lo hizo salir al escenario 101 veces a recibir la ovación. Estaba deslumbrado con su interpretación de Otelo. Era el 30 de julio de 1991 y batía el récord del aplauso más largo. 80 minutos. Casi lo mismo que dura un partido de fútbol.

Pero ese episodio hoy se encuentra lejos. No tanto por el tiempo que ha pasado, sino porque las circunstancias del artista han cambiado por completo. El tenor Plácido Domingo vive ahora días de infierno.

Esta semana emitió un comunicado en el que acepta responsabilidad en referencia a las acusaciones de al menos 27 mujeres que aseguran haber sido acosadas por él en ámbito laboral.

“Me he tomado un tiempo durante los últimos meses para reflexionar sobre las acusaciones que varias compañeras han hecho en mi contra. Respeto que estas mujeres finalmente se sintieran lo suficientemente cómodas para hablar y quiero que sepan que realmente lamento el dolor que les causé. Acepto toda la responsabilidad de mis acciones”, dijo el artista en un comunicado para la agencia de noticias ‘Efe’.

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Esta posición es muy distinta de la que adoptó cuando salieron a la luz las acusaciones de ocho cantantes y una bailarina en agosto del año pasado. Según sus testimonios revelados por la agencia ‘Associated Press’ (AP), fueron víctimas de Domingo durante tres décadas. Aseguraron que usó su poder para conseguir relaciones con ellas y que puso trabas en las carreras de otras que no accedieron a sus pretensiones.

También se sumaron declaraciones de varios trabajadores de la Ópera de Los Ángeles (LA Opera), de la que Domingo fue director general hasta octubre del año pasado, cuando renunció por el escándalo. Sin dar sus nombres, atestiguaron un patrón de comportamiento del tenor, decían que la actitud del cantante era “conocida por todos” y que hasta los gestores y gerentes de la institución lo sabían.

El músico emitió entonces un comunicado en el que se mostró indignado y calificó las palabras de los denunciantes como “preocupantes e inexactas”.

“Reconozco que las reglas y los valores por los que hoy nos medimos, y debemos medirnos, son muy distintos de cómo eran en el pasado”, señaló. “Me ceñiré al más alto estándar”.

El cambio de posición entre los dos comunicados de Domingo llamó la atención del mundo; sin embargo, el aparente arrepentimiento duró poco. El jueves, el cantante anunció su “renuncia” a cantar en el Teatro Real de Madrid y en otros escenarios molestos por las acusaciones, y dijo que tenía que corregir la “falsa impresión” que habían generado sus anteriores excusas.

“Mi disculpa fue sincera y de todo corazón, a cualquier colega al que pueda haber herido de alguna manera por cualquier cosa que haya dicho o hecho (…). Pero sé lo que no he hecho y lo negaré nuevamente. Nunca me he comportado agresivamente con nadie, y jamás he hecho nada para obstruir o perjudicar la carrera de nadie. Al contrario, he dedicado gran parte de mi medio siglo en el mundo de la ópera”, señaló en un comunicado.

¿Qué pasó entre los dos comunicados? ¿Por qué Domingo cambió su posición? Una investigación y un acuerdo frustrado, con pago de por medio, pueden ser la respuesta.

Respeto que estas mujeres finalmente se sintieran lo suficientemente cómodas para hablar (…). Acepto toda la responsabilidad de mis acciones

La investigación

A raíz de las denuncias de esas mujeres y de otras que se sumaron más adelante, el sindicato de trabajadores de ópera de Estados Unidos inició una investigación cuya reciente conclusión es que los acosos sí tuvieron lugar. Según esta, el artista abusó de su poder y acosó al menos a 27 compañeras cuando era director de la Ópera Nacional de Washington y de la de Los Ángeles. Domingo, señala la investigación, “realizó actividades inapropiadas, desde coqueteo hasta proposiciones sexuales, tanto dentro como fuera de su lugar de trabajo”.

Según la agencia de noticias ‘AP’, los investigadores hablaron con mujeres que describieron comportamientos como besos no solicitados en la boca, tocamientos y llamadas a altas horas de la noche. Dos de ellas aceptaron haber mantenido relaciones sexuales con Domingo, por miedo a retaliaciones.

La ‘AP’ filtró los datos de la investigación esta semana, y las esclusas por las que ya se escapaba el agua dieron rienda suelta a un torrente de reacciones.

La primera fue el comunicado de Domingo en el que reconoce sus faltas. Luego, las publicaciones en las que se informaba que el artista había negociado el pago de medio millón de dólares para mantener la reserva de las conclusiones de la investigación. Y luego, las cancelaciones de varias de sus actuaciones previstas en recintos que, hasta ahora, habían apoyado al músico (o se mantenía neutrales).

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El pago

Según el periódico ‘The New York Times’, el arreglo del pago se fue al traste cuando se filtraron los detalles de la investigación el martes pasado.

El Sindicato Americano de Trabajadores de la Ópera (American Guild of Musical Artists, Agma) se refirió a la suma como una multa. En un comunicado que emitió el martes por la noche, aseguró que se trata de “la más alta que conocemos que se haya impuesto a un miembro del sindicato” y que no es “a cambio del silencio de Agma o para sellar algún acuerdo secreto”.

Aclaró, también, que de cualquier manera no tenía la intención de “revelar públicamente detalles internos de la investigación, puesto que el sindicato había garantizado confidencialidad a los testigos”. Y criticó a la persona que filtró la información.

“Como resultado, Agma perdió 500.000 dólares que no solo habrían cubierto los costos de la investigación, sino que también habrían servido para un programa de entrenamiento para la prevención del acoso sexual, que se necesita desesperadamente en nuestra industria”.

En su publicación, ‘The New York Times’ cita a Nancy Seltzer, portavoz de Domingo, donde dice que “lo que es cierto es que estamos en discusiones con el sindicato sobre cómo seguiremos y nada está definido”.

Patricia Wulf y Angela Turner, dos víctimas que no desearon mantener su anonimato, creen que Domingo debe ser expulsado del sindicato. Su abogada, Debra Katz, dijo que una entrevista que estaba afligida por las negociaciones económicas entre el sindicato y Domingo, dispuesto a pagar un dinero “que es una fracción de lo que gana. ¿Qué sacan las mujeres de todo esto?”.

Las cancelaciones

Cuando comenzó el escándalo el año pasado, algunas compañías cancelaron las actuaciones de Domingo; entre ellas, la Ópera Metropolitana y la Ópera de San Francisco. Otras, sin embargo, decidieron esperar los resultados de las investigaciones antes de tomar decisiones al respecto. La mayoría de ellas son europeas. De hecho, mientras que las compañías norteamericanas retiraron el respaldo al artista, las europeas fueron más cautas. Incluso le dieron su espaldarazo sin reparos.

Tanto así que el primer lugar donde se presentó después de las acusaciones fue Valencia, en diciembre, con ‘Nabucco’, de Verdi. Un largo aplauso fue la manifestación del público no solo de satisfacción por el espectáculo al que acudían, sino, sobre todo, de apoyo al cantante.

Se consideraba al tenor el principal embajador de la ópera valenciana desde 2005, año de su inauguración. Ahora el Palau de les Arts emitió un comunicado en el cual asegura que no tiene ninguna relación contractual con él ni las tendrá en el futuro y, además, retiró el nombre de Plácido Domingo de su Centro de Perfeccionamiento.

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Es solo uno de los lugares que le quitan el apoyo al cantante en España, que hasta ahora lo había respaldado. El miércoles, el Ministerio de Cultura canceló dos presentaciones, en el Teatro de la Zarzuela, “en solidaridad con las mujeres afectadas por el escándalo sexual”. El 14 de mayo se presentaría en ‘Luisa Fernanda’ para celebrar medio siglo de colaboraciones con ese centro, y el 15 iba a dirigir la orquesta.

La Asociación Cultural de Amigos de la Música también canceló el concierto previsto para el 3 de mayo en el Festival Internacional de Música y Danza de Úbeda.

Y el jueves, antes de que el Teatro Real de Madrid tomara una decisión similar, Domingo canceló sus representaciones de ‘La traviata’, previstas para mayo.

La comisión ejecutiva del teatro iba a anunciar su decisión sobre si mantener o no las actuaciones del músico, pero no alcanzó a hacerlo porque este se adelantó y envió a ‘Efe’ un comunicado en el que retiraba sus actuaciones en ese sitio y se mostraba dispuesto a hacerlo en todos los lugares que tuvieran dificultades para cumplir sus compromisos.

Aún tiene presentaciones previstas en otros lugares de Europa, como Hamburgo, Lucerna, Minsk, Moscú, Viena y Salzburgo. Pero en España –su país natal, que había sido incondicional– por ahora, Plácido Domingo no volverá a actuar.

Entre España y México

Domingo nació en Madrid en enero de 1941. Sus padres, Plácido y Pepita, eran cantantes de zarzuela. Cuando era niño, la familia se trasladó a México. Y a los 20 años su hoja de vida musical ya mostraba que era fuera de lo común. Había debutado como barítono y tenor, y tocaba piano para ganarse la vida.

Se casó dos veces. La primera, con Ana María Cué a los 16 años. Tuvieron un hijo, José, y se divorciaron más tarde. El segundo matrimonio fue con Marta Orneals, soprano mexicana, cuando tenía 21 años. Desde entonces han compartido sus vidas por seis décadas. Ella dejó su carrera para dedicarse al hogar, cuando quedó embarazada de su primer hijo, Plácido (1968). Luego vino Álvaro (1969), que es cantante y compositor. En su casa, pues, la música es un miembro más de la familia.

Gracias a ella, Plácido Domingo suma más de cien discos, 150 papeles y cerca de cuatro mil representaciones. Gracias a ella, su voz sonó millones de veces en compañía de José Carreras y Luciano Pavarotti, en el grupo conocido como ‘los tres tenores’. Gracias a ella celebró sus 70 años en el Teatro Real y los 75, en el estadio Santiago Bernabéu. Gracias a ella tocó la gloria. Esa gloria que está opacada ahora por un escándalo sexual cuyas consecuencias cada vez son mayores.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO
Madrid

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