punto de quiebre para Cabal y Farah

Robert Farah y Juan Sebastián Cabal se quedaron con cuatro títulos ATP esta temporada.

Por allá, a finales del 2010 Robert Farah y Juan Sebastián Cabal comenzaron a juntarse esporádicamente para algún eventual torneo. Ya desde ese tiempo mostraban una interesente afinidad en la cancha, un particular toque que no es dado a cualquier jugador, porque no por ser un gran tenista se puede hacer un buen trabajo en la cancha al lado de un compañero. Pero ellos evidenciaban ese toque necesario.

En 2011 la dupla se hizo más estable y emprendió una exitosa campaña por los torneos Challenger de la temporada; así ganaron en Bogotá, Medellín, Cali y luego en Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Roma y hasta China.

Luego de encuentros intermitentes durante los años posteriores, finalmente consolidaron su sociedad sobre la cancha en el 2016 y lo que hicieron en esta temporada es francamente brillante.

Todo comenzó en febrero en el ATP de Buenos Aires. Allí la dupla colombiana se quedó con el primer título del año, y apenas una semana después lograrían el doblete con el triunfo en Abierto de Río de Janeiro, en el cual vencieron a la buena pareja conformada por los españoles Pablo Carreño y David Marreño. Más tarde en Montecarlo, una de las joyas de la temporada, la pareja nacional no ganó pero se dio el lujo de vencer a los hermanos Bryan (la mejor dupla en la historia).

En estado de gracia, Cabal y Farah se convirtieron en una de las principales cartas colombianas para obtener una medalla en Juegos Olímpicos. Y una vez pisaron la superficie del centro tenístico en Río de Janeiro demostraron que esa ilusión previa podía hacerse realidad, pues en primera ronda eliminaron a una pareja favorita al oro: los franceses Pierre-Hugues Herbert y Nicolás Mahut. Todo iba bien, pero en segunda ronda sufrieron un revés ante Steve Jonhson y Jack Sock. Ahí acabó el sueño olímpico en un torneo atípico y raro que terminarían ganando Rafa Nadal y Marc López. 

Pero eso no menguaría el nivel de ambos y luego de Río sumarían un subcampeonato en Múnich y completarían la trilogía de títulos en Niza, Francia. Todos sus logros hasta ese momento fueron en el indomable polvo de ladrillo, afianzándose como una pareja experta en esta superficie.

A mitad de año, Farah se probaría en dobles mixto junto con la alemana Anna-Lena Grönefeld. Al lado de ella, el caleño alcanzaría la final nada más ni nada menos que en Wimbledon, la meca del tenis y en el cual serían subcampeones.

El último título de los colombianos en la temporada fue en el exótico ATP de Moscú en superficie dura. Esa vigencia y regularidad que demostraron hasta el final de la temporada permitieron a Cabal y Farah pelear por un cupo para el Torneo de Maestros, reservado para los ocho mejores de la temporada en cada modalidad. Y aunque finalmente se quedaron a la puerta de este torneo, fue una posición histórica para Colombia.

El legado de la tremenda temporada de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah para el tenis nacional, va más allá de los títulos y las buenas presentaciones en el exterior, los caleños demostraron que el país tiene el talento para desterrar los complejos y empezar a confiar finalmente en que los tenistas colombianos pueden dar ese paso al frente y comenzar un período más promisorio en el plano internacional.

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