Relato de un vendedor de loterías en cuarentena en Medellín – Medellín – Colombia

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Al igual que todos, en la cuarentena hay días en los que estoy muy motivado y otros en los que estoy muy angustiado.

El día cuando el presidente Iván Duque dijo que esto iba hasta el 13 de abril, mi hija, Valentina, se angustió mucho. Pero mi esposa y yo le dimos mucha tranquilidad, pues le mostramos que todo iba a estar bien, que era por nuestra salud.

En los últimos días, antes de la cuarentena vendía entre 100.000 o 120.000 pesos, cuando normalmente uno vende 250.000. Yo de eso me gano, más o menos, entre el 12 y el 15 por ciento de la venta diaria.

Con esta crisis nos estamos sosteniendo con el salario que recibe mi hija, con los “ahorritos” -que en eso sí hemos sido muy organizados- y con familiares y amigos que han estado muy pendientes de nuestro bienestar.

Mauricio Vélez, vendedor de lotería en Medellín.

No puedo negar que al inicio fue muy doloroso. Inicialmente se pensaba que eran tres días, por lo que dijo el alcalde de Medellín. Incluso, yo quedé con pendientes de algunos clientes. Esto es triste porque estoy acostumbrado a mi oficio, a mi venta.

Tengo 36 años de vender chance y nunca había estado tanto tiempo acá en la casa, eso ha sido una de las cosas más difíciles de cuadrar.

Estaba acostumbrado a la rutina de levantarme temprano, a las 6 de la mañana y trabajar hasta tarde, tipo 7:30 de la noche. Solo descansaba al medio día, que iba a almorzar a la casa y hacía mi siesta, que era sagrada.

Me gustaría que fuéramos más humanos y no juzgáramos a las personas

Lo bonito es que con la cuarentena he podido compartir más con mi familia. Con este cambio decidí enfocarme en cuatro tareas: organizar mi colección de música, leer, hacer ejercicio y descansar.

El librito que en este momento me leo se llama No se disguste por pequeñeces. Me ha enseñado a tener paciencia y a tener mucha tranquilidad, es muy clave para este momento. A veces le leo a mi hija, porque siento que los capítulos también le sirven a ella. Las enseñanzas del libro nos tocó ponerlas en práctica.

También tengo el propósito de hacer un poquito más de ejercicio y de hacer más terapia. Soy una persona en situación de discapacidad y, aunque soy muy activo para ir y volver del trabajo, ya me cansan las sillas de la casa. Tengo muchas ganas de que cuando todo esto termine yo pueda caminar mejor y salir a hacer mi trabajo con más alegría y vigor.

Tengo muchas ganas de que cuando todo esto termine yo pueda caminar mejor y salir a hacer mi trabajo con más alegría y vigor

Algo que me une a mi familia en este momento es vincularnos en oración. Con el grupo juvenil de la parroquia de Nuestra Señora de Belén, al que pertenece mi hija, nos conectamos por videollamada y hacemos la oración al final del día, eso se ha sumado como rutina a mi cuarentena.

Nosotros tratamos de que los días terminen satisfactorios, así sea por una sola cosa pequeña que hagamos. Ya sea porque logré hacer mi terapia de ejercicios o porque mi familia logró brillar las ollas o lavar unos zapatos.

Yo creo que luego de esto tiene que haber un cambio muy grande para la sociedad. Me gustaría que fuéramos más humanos y no juzgáramos a las personas.

MAURICIO VÉLEZ
Para EL TIEMPO

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