Solo hay una opción para la elección del personero de Medellín – Medellín – Colombia



En medio de múltiples dudas y procesos jurídicos, el próximo 20 de febrero el Concejo de Medellín elegirá al nuevo personero municipal para el periodo 2020 – 2024. Esto, a pesar de que la terna para escoger la nueva cabeza de esa entidad está compuesta por una sola persona.

El nacimiento de este lío se remonta al primero de noviembre de 2019, cuando el Concejo de Medellín abrió oficialmente el concurso público para la elección del personero y escogió a la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) como la institución encargada de desarrollar el proceso de donde saldría la terna de finalistas al cargo.

El cronograma inicial de ese proceso, según consta en la resolución de la convocatoria, contemplaba que luego de pasar por la etapa de inscripciones, verificación de requisitos, aplicación de las pruebas y conformación de la terna, entre el 7 y el 10 de enero de este año se realizaría la elección.Sin embargo, el proceso nunca cumplió esos plazos.

Luego de pasar por varios filtros, la Universidad Pontificia Bolivariana le aplicó una prueba de conocimientos a unos 144 aspirantes, el 28 de noviembre de 2019. Pero la sorpresa apareció al día siguiente, cuando esa institución publicó los resultados preliminares del examen en los que 143 aspirantes reprobaron y solamente uno superó la barrera de los 80 puntos (exactamente 81,43) y pudo continuar en el concurso.

Según el cronograma estipulado, la Universidad dio una semana de plazo para que los aspirantes inconformes formularan sus reclamos y el 5 de diciembre publicó los resultados definitivos, en los que ninguno de los 143 aspirantes pudo obtener el puntaje requerido.Esta situación, además de generar controversia, fue el inicio de varios procesos judiciales.

Los resultados preliminares del examen en los que 143 aspirantes reprobaron y solamente uno superó la barrera de los 80 puntos

El más importante de ellos fue iniciado por un concursante identificado como Silvio Luis Rivadeneira Stand, que instauró una acción de tutela contra el Concejo y la UPB.
Según constaba en esa acción, Rivadeneira argumentaba que la prueba de conocimientos había tenido problemas de estructuración y de calificación.

A su juicio, esto podría comprobarse al mirar que solo una persona la había aprobado. Además, sostenía que el plazo para reclamar había sido demasiado corto. El 9 de diciembre de 2019, el Juzgado 25 Civil Municipal de Oralidad de Medellín decidió admitir la acción y ordenó al Concejo suspender el proceso mientras estudiaba el caso y emitía un fallo.

No obstante, la situación volvió a dar un giro ya que cuando ese juzgado emitió el fallo resolutorio y en vez de manifestarse sobre las presuntas irregularidades, concluyó que el proceso tenía un error de fondo más grave: que la UPB no estaba acreditada por la Comisión Nacional del Servicio Civil (CNSC) para adelantar ese concurso de méritos.

Esa decisión fue, a su vez, impugnada por la Universidad, la cual argumentó que aquel juzgado se estaba arrogando facultades constitucionales que desbordaban su competencia.

Así mismo, sostuvo la institución que el juez estaba creando un requisito que la ley no exigía; es decir, estar acreditada para realizar concursos públicos por la CNSC. Esta interpretación fue apoyada por la Procuraduría Regional de Antioquia.

El juez estaba creando un requisito que la ley no exigía; es decir, estar acreditada para realizar concursos públicos por la CNSC. 

Esta controversia fue dirimida por otro juez que en un fallo de segunda instancia le dio la razón a la UPB y consideró que el primer juez no tenía la competencia para exigirle a esa institución universitaria ningún tipo de acreditación.

Así mismo, también desestimó las presuntas irregularidades que Rivadeneira había señalado y ordenó levantar las medidas de suspensión. No obstante, la continuación del proceso abrió un nuevo interrogante: ¿que tan legal es que una terna para un cargo público esté conformada por una sola persona?

Frente a esa duda, la concejala Dora Saldarriaga, integrante de la Mesa Directiva del Concejo en calidad de vicepresidenta primera, explica que, en efecto, el problema de tener a un solo finalista abrió un vacío jurídico, ya que el decreto que regula la escogencia del Personero no explica qué hacer en este caso.

Según detalla la concejala Saldarriga, el problema radica en que el proceso de elección es de carácter mixto; es decir, por un lado hay un concurso público que por ley debe realizarse y cuya transparencia fue revisada y ratificada por un juzgado y, por otro lado, hay una elección que debe realizarse de forma obligatoria.

El problema de tener a un solo finalista abrió un vacío jurídico, ya que el decreto que regula la escogencia del Personero no explica qué hacer en este caso.

Aunque la corporada admite que, hipotéticamente, cabría la posibilidad de que ganara el voto en blanco, también explica que el camino que encontró la Mesa Directiva para dirimir el dilema fue la de continuar con el proceso; es decir, celebrar la elección y posesionar al único candidato que superó las etapas del concurso público.

Bajo esa interpretación, el próximo 20 de febrero el concejo de Medellín celebrará la votación para escoger al próximo personero con solo dos opciones: votar por el único candidato que pasó el concurso, identificado como William Yefer Vivas, o votar en blanco.

JACOBO BETANCUR PELÁEZ
@jacobobetancur
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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