Víctimas de explosión en el Cauca – Cali – Colombia

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Inconsolable, la madre de Juan Fernando Villota Chitán espera, en compañía de otros familiares, en Medicina Legal en Cali a que le entreguen el cuerpo de su hijo para trasladarlo a Ipiales, Nariño, donde le darán cristiana sepultura.

Villota, de 32 años, conducía la aerovan, afiliada a la Cooperativa Supertaxi, que había partido desde Pasto, Nariño, con destino a la capital del Valle del Cauca, y explotó, por causas sin establecer, en la noche del lunes pasado cuando pasaba por el sector Pan de Azúcar, corregimiento de Párraga, de Rosas, Cauca. La explosión dejó siete personas fallecidas y 13 heridas.

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, afirmó el martes pasado, en Popayán, donde lideró un consejo de seguridad tras el hecho, que en el vehículo se transportaba pentolita, sustancia que ocasionó la explosión, la cual sería utilizada en prácticas de minería ilegal.

Sin embargo, la madre y otros familiares de Villota dudan de la hipótesis del Gobierno Nacional y desmienten categóricamente las versiones de que él sabía que estaba transportando los explosivos. “Mi hijo era un hombre sano, trabajador”, dijo la madre en medio de las lágrimas al referirse a esos rumores.

Por su parte, un tío del conductor afirmó que se pudo haber tratado de un atentado o que en la aerovan iban los explosivos sin conocimiento de su sobrino. “El conductor no tiene derecho de ponerse a revisar el equipaje de los pasajeros. Pudieron haberlo subido (los explosivos) allá (en Pasto), qué sabemos; no podemos asegurar nada. ¿Todos fallecieron, quién nos puede decir algo?”, dijo el familiar.

Los parientes de Villota se quejan de que durante el recorrido no haya habido, por lo menos, un retén del Ejército o la Policía en el que pudieron encontrar los explosivos. “Entre Pasto y donde fue la explosión hay más de siete horas y no hubo ni un solo retén, a pesar de que se trataba de la vía Panamericana, durante un paro armado del Eln”, aseveró una tía de Juan Fernando.

La tía se queja, además, de que ninguna autoridad se haya acercado (hasta ayer) a preguntarles qué necesitan para llevar el cuerpo de su sobrino a Nariño. “Como es muchacho humilde, son indiferentes”, se lamentó.

El tío del conductor les solicita a las autoridades investigar el hecho de que la aerovan haya salido con el cupo completo, ocho pasajeros y el conductor, desde Pasto y dos personas se hayan bajado de esta durante el camino. Él cree que estas personas pudieron haber dejado los explosivos.

Juan Fernando Villota deja una esposa y dos hijos de nueve y diez años.

La tragedia que viven los Villota Chitán es la misma que viven otras seis familias.
Javier Narváez perdió a su esposa Alicia del Socorro Chicaiza, estilista de profesión. Esta mujer de 52 años, madre de tres hijos, tenía un salón de belleza en el municipio de Ricaurte, Nariño, y también vendía ropa. “Ella venía (a Cali) para traer cosméticos y ropa”, comentó Narváez, quien le pide a las autoridades una investigación y que el hecho “no quede impune, que lleguen hasta lo último”.

Médico pediatra venía a estudiar a Cali

En Pasto, la madre del médico pediatra José Fernando Potosí, otra de la víctimas, la profesora Socorro Castillo contó que su hijo viajaba ese lunes a la Universidad Icesi, en Cali, en donde realizaba la subespecialización en cardiología con el fin de terminar sus estudios en el mes de junio del presente año.

El doctor Potosí nació en Pasto. Adelantó estudios primarios y secundarios en el Instituto Champagnat de esta ciudad y superiores en la Universidad Nacional de Bogotá, en donde se graduó de médico.

En el 2006 realizó el año rural en el Hospital Clarita Santos de Sandoná y en el Hospital Infantil Los Ángeles de Pasto y el internado en el Hospital San Pedro de Pasto y luego regresó a estudiar pediatría a la Universidad Nacional de Bogotá.

CALI

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